
El propósito de la vida es encontrar tu don. El sentido de la vida es regalarlo
Pablo R. Picasso (Pintor y escultor español, 1881-1973)
Encontrar tu don es descubrir qué se te da bien y te hace sentir vivo. Pintar, escuchar, cocinar, enseñar... No tiene que ser algo grande. Solo tiene que ser tuyo.
Eso no aparece solo. Hay que buscarlo, probar, equivocarse. Picasso pintó miles de cuadros antes del Guernica.
Regálalo, de nada sirve si te lo guardas. El don solo tiene sentido cuando lo compartes. Das tu tiempo, tu arte, tu ayuda.
Cuando lo regalas, tu don crece. Y tú también.
En resumen: Primero descubre para qué eres bueno. Después úsalo para hacer bien a otros.

Pablo Ruiz Picasso (Málaga, España; 25 de octubre de 1881-Mougins, Francia; 8 de abril de 1973), conocido como Pablo Picasso, fue un pintor y escultor español, creador, junto con Georges Braque y Juan Gris, del movimiento cubista. Es considerado desde el génesis del siglo XX como uno de los mayores pintores que participaron en muchos movimientos artísticos que se propagaron por el mundo y ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Laborioso y prolífico, pintó más de dos mil obras, presentes en museos y colecciones de toda Europa y del mundo. Además, abordó otros géneros como el dibujo, el grabado, la ilustración de libros, la escultura, la cerámica y el diseño de escenografía y vestuario para montajes teatrales.
























Canfield: “No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas”.
La matemática brutal del dibujo:
Arquero de arriba: 0 dianas, 6 intentos, 6 aprendizajes. Mañana ajusta el pulso.
Arquero de abajo: 0 dianas, 0 intentos, 0 aprendizajes. Mañana está igual.
El de arriba fracasa. El de abajo ni siquiera participa.
Felicidad es querer seguir tirando aunque no des. El de arriba ya ganó algo: está en el juego. El de abajo ni juega, así que ni puede ser feliz con lo que consigue.
La trampa del arquero de abajo:
Cree que no fracasar es ganar. Pero la diana vacía es el peor fracaso: el de las posibilidades muertas. Esas no hacen ruido al caer. No duelen hoy. Duelen a los 80, cuando miras el carcaj lleno y la diana limpia.
Tú decides qué carcaj quieres tener mañana: vacío por usado, o lleno por no intentarlo.