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No me mires con ese tono de voz
Dorothy Parker (Escritora estadounidense, 1893-1967)
Cuando Dorothy Parker dice ‘No me mires con ese tono de voz’, juega con la confusión de los sentidos: mezcla la vista (la mirada) con el oído (el tono de voz). Es como cuando alguien ‘habla con los ojos’ o ‘te mira en tono de reproche’: tu cerebro procesa a la vez la expresión facial y la entonación, y el mensaje final casi siempre es más contundente que las palabras.
Lo que está diciendo es que, a veces, lo que más pesa no es lo que se dice, sino cómo se dice. Un simple ‘no pasa nada’ pronunciado en el tono equivocado puede sonar como un aviso de que, en realidad, pasará de todo. Esta frase encaja a la perfección en cualquier mesa de reuniones, en cualquier grupo de WhatsApp familiar o en cualquier conversación de pareja: basta una mirada cargada de reproche y una entonación suspicaz para que el ‘no pasa nada’ se convierta en ‘esto no se va a arreglar en un día… y ya tenemos el lío, así que mejor tomárselo con humor.

Dorothy Parker, nacida como Dorothy Rothschild (Long Branch, Nueva Jersey, 22 de agosto de 1893-Nueva York, 7 de junio de 1967), fue una cuentista, dramaturga, crítica teatral, humorista, guionista y poetisa estadounidense. Muy conocida por su cáustico ingenio, su sarcasmo y su afilada pluma a la hora de captar el lado oscuro de la vida urbana en el siglo XX. Durante la década de 1930, la autora, de tendencia izquierdista, desarrolló una intensa actividad política ayudando a fundar la Anti-Nazi League («Liga antinazi») en Hollywood. Durante el periodo de la guerra civil española fue una muy activa defensora de la causa republicana, participando en campañas de recaudación de fondos para dicha causa e incluso realizando un viaje a España.
























Canfield: “No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas”.
La matemática brutal del dibujo:
Arquero de arriba: 0 dianas, 6 intentos, 6 aprendizajes. Mañana ajusta el pulso.
Arquero de abajo: 0 dianas, 0 intentos, 0 aprendizajes. Mañana está igual.
El de arriba fracasa. El de abajo ni siquiera participa.
Felicidad es querer seguir tirando aunque no des. El de arriba ya ganó algo: está en el juego. El de abajo ni juega, así que ni puede ser feliz con lo que consigue.
La trampa del arquero de abajo:
Cree que no fracasar es ganar. Pero la diana vacía es el peor fracaso: el de las posibilidades muertas. Esas no hacen ruido al caer. No duelen hoy. Duelen a los 80, cuando miras el carcaj lleno y la diana limpia.
Tú decides qué carcaj quieres tener mañana: vacío por usado, o lleno por no intentarlo.