Solo puedes entender a la gente si la sientes en ti mismo
Carl Rogers (Psicólogo estadounidense, 1902-1987)
La frase expresa que la verdadera comprensión de los demás nace de la empatía, es decir, de la capacidad de ponerse en su lugar y reconocer lo que pueden estar viviendo. No se trata solo de escuchar o de observar lo que alguien dice, sino de intentar captar sus emociones, sus heridas, sus miedos y también el contexto que ha influido en su manera de actuar.
Dicho de otro modo, la frase invita a mirar a las personas con menos juicio y más humanidad, porque muchas veces lo que parece una reacción extraña, fría o exagerada tiene detrás una historia que no conocemos. La idea central es idea central que comprender al otro no significa estar siempre de acuerdo con él, sino hacer el esfuerzo sincero de verlo con sensibilidad, respeto y apertura.

Karl Ransom Rogers (Oak Park, Illinois, 8 de enero de 1902-San Diego, California, 4 de febrero de 1987), más conocido como Carl Rogers, fue un psicólogo estadounidense, iniciador, junto a Abraham Maslow, del enfoque humanista en psicología. Un estudio realizado entre psicólogos estadounidenses y canadienses en 1982 lo situó como el psicoterapeuta más influyente de la historia, por delante de Albert Ellis y Sigmund Freud. Rogers supone la relación entre el cliente y el terapeuta como el elemento fundamental para que se desarrolle el saneamiento del consultante. Mediante el uso de la escucha empática, la congruencia propia del consejero y la aceptación incondicional, se intenta promover un ambiente libre de amenazas donde el cliente pueda expresarse libremente.
























Canfield: “No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas”.
La matemática brutal del dibujo:
Arquero de arriba: 0 dianas, 6 intentos, 6 aprendizajes. Mañana ajusta el pulso.
Arquero de abajo: 0 dianas, 0 intentos, 0 aprendizajes. Mañana está igual.
El de arriba fracasa. El de abajo ni siquiera participa.
Felicidad es querer seguir tirando aunque no des. El de arriba ya ganó algo: está en el juego. El de abajo ni juega, así que ni puede ser feliz con lo que consigue.
La trampa del arquero de abajo:
Cree que no fracasar es ganar. Pero la diana vacía es el peor fracaso: el de las posibilidades muertas. Esas no hacen ruido al caer. No duelen hoy. Duelen a los 80, cuando miras el carcaj lleno y la diana limpia.
Tú decides qué carcaj quieres tener mañana: vacío por usado, o lleno por no intentarlo.