La vida es simplemente un montón de aventuras cotidianas
Solemos creer que las aventuras son cosas extraordinarias: viajes lejanos, grandes hazañas, momentos que rompen la rutina. Pero esta frase nos invita a mirar con otros ojos lo que ya tenemos delante. Cada día está lleno de pequeñas aventuras que pasan desapercibidas: una conversación inesperada, un problema que resolvemos de forma creativa, una llamada de alguien querido, un abrazo ...
Cuando dejamos de esperar que algo grandioso nos saque de la rutina y empezamos a prestar atención a lo que nos ocurre, descubrimos que lo cotidiano tiene su propia intensidad. Algo tan simple como preparar una comida para alguien querido. Caminar por el mismo barrio de siempre puede revelarnos un detalle nuevo. Descubrir a la buena gente que vive entre nosotros y no conocemos.
No necesitamos huir de nuestra vida para encontrar aventura; necesitamos estar más presentes en ella. La magia no está en otro lugar: está aquí, en este montón de días que vamos acumulando, con sus pequeños descubrimientos y sus victorias silenciosas. ¡No te lo pierdas!

Carol Ryrie Brink (28 de diciembre de 1895 – 15 de agosto de 1981) fue una escritora estadounidense con más de treinta libros para jóvenes y adultos. Su novela Caddie Woodlawn ganó la Medalla Newbery de 1936 y el Premio Lewis Carroll Shelf en 1958. Brink recibió un doctorado honorario en letras de la Universidad de Idaho en 1965. Escribió ficción a lo largo de su vida, y agregó poesía y pintura a sus logros posteriores.
























Canfield: “No te preocupes por los fracasos, preocúpate por las posibilidades que pierdes cuando ni siquiera lo intentas”.
La matemática brutal del dibujo:
Arquero de arriba: 0 dianas, 6 intentos, 6 aprendizajes. Mañana ajusta el pulso.
Arquero de abajo: 0 dianas, 0 intentos, 0 aprendizajes. Mañana está igual.
El de arriba fracasa. El de abajo ni siquiera participa.
Felicidad es querer seguir tirando aunque no des. El de arriba ya ganó algo: está en el juego. El de abajo ni juega, así que ni puede ser feliz con lo que consigue.
La trampa del arquero de abajo:
Cree que no fracasar es ganar. Pero la diana vacía es el peor fracaso: el de las posibilidades muertas. Esas no hacen ruido al caer. No duelen hoy. Duelen a los 80, cuando miras el carcaj lleno y la diana limpia.
Tú decides qué carcaj quieres tener mañana: vacío por usado, o lleno por no intentarlo.